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API Spec Q1: sistema de gestión de calidad en la industria del petróleo

API Q1: qué es, objetivos y diferencias con la ISO 9001

La API Q1 es una de las especificaciones internacionales desarrolladas por el American Petroleum Institute (API) para definir sistemas de gestión de calidad para organizaciones que fabrican productos o prestan servicios relacionados con la fabricación destinados a la industria del petróleo y el gas natural.

La API Q1 también es aplicable a las organizaciones que desean adquirir y mantener una licencia para usar el Monograma del API. El Monograma se otorga cuando una organización fabrica un producto siguiendo rigurosamente los estándares de una de las especificaciones de producto del API y desea licenciar ese producto para que lleve la marca del API.

Estas especificaciones de producto del API son normas específicas que definen los requisitos para la fabricación y los servicios de equipos, piezas y accesorios utilizados en la industria del petróleo y el gas natural.

Objetivos de la API Q1

El objetivo principal de la API Q1 es establecer los requisitos mínimos para el desarrollo de un sistema de gestión de calidad.

La intención es lograr una mejora continua, enfatizar la prevención de defectos y buscar minimizar la variabilidad y las pérdidas en las organizaciones de manufactura. Además, la especificación también busca promover la confiabilidad en el sector de fabricación de la industria del petróleo y el gas natural.

Diferencias entre la API Q1 y la ISO 9001

No es solo el hecho de que la API Q1 sea una norma orientada a organizaciones de la industria del petróleo y el gas lo que la diferencia de la ISO 9001.

Algunos requisitos son exigidos únicamente por una de las normas, y algunos requisitos comunes se abordan de formas distintas.

Por ejemplo, los requisitos 4.1 Comprensión de la organización y su contexto y 4.2 Comprensión de las necesidades y expectativas de las partes interesadas de la ISO 9001 no están contemplados en la API Q1; en cambio, la API Q1 mantiene como requisitos el “Representante de la Dirección” y la “Acción Preventiva”, ya eliminados de la ISO 9001.

En cuanto a la diferencia de enfoque que ambas normas dan a un mismo requisito, podemos ver un ejemplo con los riesgos: en la ISO, la organización debe considerar las cuestiones pertinentes a los puntos 4.1 y 4.2 (que no existen en la API) para determinar los riesgos y oportunidades. En cambio, para la API, la organización debe identificar y controlar los riesgos asociados con impacto en la entrega y la calidad del producto.

Aunque existan estas y otras diferencias entre ellas, ambas tienen como propósito garantizar la conformidad de los productos y servicios prestados por las organizaciones certificadas, así como asegurar la satisfacción de los clientes.

¿Es posible certificar las dos normas de manera integrada?

¡Sí, es posible! Un único sistema de gestión de calidad (SGC) puede cumplir con ambas normas de forma paralela; basta estructurarlo de manera que satisfaga los requisitos de las dos.

Para ello, es necesario que la organización, al postularse para la certificación API Q1, opte por incluir también la certificación ISO 9001.

La API Q1 es certificada únicamente por el propio API, a diferencia de la ISO 9001, para la cual se puede elegir entre varias entidades certificadoras.

¿Cuáles son algunas ventajas de la API Q1?

La API Q1, igual que otras normas de gestión, ayuda a las organizaciones del mercado de petróleo y gas a establecer procesos más consistentes y estandarizados, elevando así el nivel de la organización y la calidad de sus productos. Algo esencial para cualquier tipo de empresa.

Además, cuando se necesitan reparaciones en los equipos, muchas organizaciones del sector que antes solo recurrían a los fabricantes están abriendo el mercado a la actuación de organizaciones locales de reparación y remanufactura, que cumplen con los requisitos de calidad con base en la API Q1.

Esto ocurre porque, gracias a la especificación, las organizaciones de reparación y remanufactura están cada vez más estructuradas, de modo que cumplen con los mismos criterios de calidad que los fabricantes y logran asegurar la garantía de calidad de sus productos.

Al recurrir a proveedores locales, las empresas ganan tiempo, ya que el plazo de reparación realizado por los fabricantes suele ser muy largo; además de reducir costos, pues acudir a los fabricantes encarece mucho las transacciones.

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