Para una empresa de pequeño o mediano tamaño, mantenerse competitiva en el mercado actual no es una tarea fácil. No es imposible, pero tampoco es tan simple, sobre todo cuando los recursos son limitados y la competencia crece cada día más. La calidad puede ayudar a que tu empresa crezca de forma natural, sostenida y sin tanto sufrimiento en el camino; una de las principales medidas a adoptar es la mejora de los procesos internos, pues la creación de rutinas, protocolos y flujos de trabajo bien definidos se reflejará positivamente en el producto final y, en consecuencia, en la satisfacción del cliente, que es, al final, quien valida todo el esfuerzo hecho puertas adentro.
En el artículo de hoy, quiero compartir un breve resumen de algunas reflexiones que Monise Carla e Igor Furniel trajeron recientemente sobre el tema, con ejemplos prácticos basados en su experiencia en el mercado, además de aclarar algunas dudas comunes que suelen surgir al respecto, dejando claro que la calidad va mucho más allá de un simple sello o certificado en la pared.
¿Qué es la Calidad?
Según Igor, la calidad no es más que entregar por completo aquello que fue acordado con el cliente, ni un poco más ni un poco menos. No se trata de sorprender con algo extra que no fue solicitado, ni tampoco de quedarse corto en lo prometido, sino de cumplir exactamente lo acordado, con una tasa de cero defectos. Y, complementando esa idea, Monise menciona que la calidad también se divide en tres pilares principales, que ayudan a entender el concepto de una forma más técnica y aplicable al día a día de cualquier organización:
Eficiencia: relación entre el resultado alcanzado y los recursos utilizados (ISO 9000:2015 – Fundamentos y vocabulario). Es decir, lograr las entregas con los recursos necesarios y disponibles, sin desperdicios ni excesos innecesarios que encarezcan el proceso.
Eficacia: las actividades planificadas se realizan y los resultados se alcanzan tal como fueron previstos. Es decir, llegar al resultado esperado, cumpliendo lo que fue planeado desde el inicio.
Efectividad: objetivos alcanzados con resultados permanentes y consistentes a lo largo del tiempo. Aquello que es definitivo y sostenible, y no solo una solución puntual para un problema momentáneo. Aquí hablamos más sobre la mejor manera de llegar a un resultado, pensando en el largo plazo.
También es importante reforzar que la calidad está íntimamente ligada a la estrategia de una empresa, y que ninguna de las dos funciona plenamente de forma aislada. Una no puede existir sin la otra: se complementan, se retroalimentan y, juntas, sostienen el crecimiento del negocio de manera mucho más sólida.
¡La calidad tiene que ver con una buena gestión!
La calidad trae consigo varias definiciones e ideas que ayudarán a impulsar a las empresas, incluso aquellas que todavía están dando sus primeros pasos en este camino:
Ventaja competitiva y estrategia: siempre estarás un paso adelante cuando implementes y vivas la calidad de verdad, tanto entre tus colaboradores como en la propia cultura de la empresa. Esto debe formar parte del día a día de la organización, y no ser tratado como algo ocasional. La calidad debe estar presente en los procesos, y en absolutamente todos ellos, desde la producción hasta la atención al cliente.
Satisfacción de las partes interesadas: cuando entregas un producto con calidad y dentro de lo esperado, todos quedan satisfechos por formar parte de ese resultado, desde el cliente final hasta el propio equipo interno. El equipo ve el impacto positivo del resultado de su trabajo, se siente más motivado y reconocido, y así se crea un círculo virtuoso que se retroalimenta con el tiempo.
Entrega sostenibilidad: no tienes que “crecer a toda costa”, muchas veces sacrificando calidad por velocidad. Tienes que crecer de la manera correcta, con bases sólidas, y la sostenibilidad va de la mano con la calidad. Solo logras crecer y mantenerte en el mercado a largo plazo si consigues entregar, de forma constante, un resultado que satisfaga a tu cliente, principalmente, y a todas las demás partes interesadas involucradas en el proceso.
Hice solo un resumen de los puntos principales de estas reflexiones, pero recomiendo bastante que profundices en el tema por tu cuenta, ya que hay varios detalles y ejemplos prácticos que valen la pena explorar con calma. Quien todavía no se haya suscrito para recibir nuestra newsletter, le recomiendo que lo haga ahora mismo, para seguir de cerca las novedades, los contenidos y los próximos temas que vamos a compartir.
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